No es muy glamoroso, pero el papel matamoscas sigue siendo una forma clásica de deshacerse de los insectos voladores. Lo cuelgas en lugares donde las moscas vuelan, esperas… y lo cambias regularmente. Hay muchas opciones en el mercado, como tiras adhesivas para colgar, cubiertas con un producto que atrae a los bichos antes de que se atasquen. Para los que prefieren el 100% natural, flypaper también tiene su propio bricolaje en casa: se cubren tiras de papel con jarabe de maíz mezclado con azúcar, el resultado es el mismo. ¿Otra opción? La trampa casera para moscas, que consiste en un frasco lleno de vinagre de sidra o agua azucarada y cubierto por un embudo o una botella cortada con un cuello en la parte inferior. Las moscas volarán en él y se quedarán en él, sólo tienes que vaciarlo todos los días. Y para los deportistas, los matamoscas o las raquetas eléctricas no han perdido nada de su eficacia… incluso si tienes que recoger los cadáveres. En cuanto a evitar la pesada tarea de vaciar o recoger moscas, ¡démosle una oportunidad a las plantas carnívoras! Una forma simple y natural de deshacerse de los insectos, siempre y cuando se mimeticen estas plantas a veces frágiles. Para las manos verdes, ve por la Dionée y la Drosera capensis, dos plantas carnívoras que atraen, atrapan y digieren las moscas, una solución “todo en uno” más decorativa que el papel matamoscas.