Puedes comprar tu molde o hacerlo tú mismo con rollos de papel higiénico, latas, cartones de leche… Corta el molde a la medida y asegúrate de cerrar el fondo para evitar fugas. Empieza fijando la mecha en el centro del molde. Ata la mecha a un lápiz y colócala sobre la abertura del molde para mantenerla recta. Si compras tus moldes, normalmente hay un recorte para la mecha, así que vierte la cera derretida en el molde. Una vez enfriado, quítelo del molde.